lunes, 16 de febrero de 2015

EL MONSTRUO DE CRETA


EL MONSTRUO DE CRETA
 Silvia Galvis

A la espera, siempre a la espera. Esperando el fruto de las controversias entre los hombres heme aquí parada ante el gran círculo de mi salida.
 No puedo comer, no puedo dormir, el miedo se ha convertido en costumbre y la suerte ha sido mi palabra olvidada.
 ¿Qué ha pasado en mí?
 ¿Cómo espera la vida sorprenderme de esta manera?
 Como si la suerte de mi mundo dependiese de este momento, me rasco la cabeza y pienso...
 tanto verme a mí misma ha hecho que crezcan mis dolores:
 todos estos largos años rumiando de un tubo a otro,
 de una cloaca a otra, dedicada a pensar en la vaga idea de lo que es el sufrimiento.
 He cumplido con todos los requisitos de lo que es ser mujer, mi corazón ha sido el causante de todas mis desdichas y sufrimientos;
 ese ir y venir por siglos es una hazaña apocalíptica.
 Acércate niño, tu prisión dará libertad a mis más oscuros deseos,
 es un vicio seguir siendo una misma. Escucha tu joven corazón,
 déjate guiar por los aires y los olores, por el sonido de la música,
 por la danza de los zapatos rojos …
por la locura que trae el silencio.
 Movimiento y sueño,
 tu venida será mi ausencia,
 tú serás mi gloria.
 Ya es de madrugada y mi alma ha perdido para siempre la facultad de esperar.

 

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